jueves, 28 de mayo de 2009

Los tiempos de bonanza ya se acabaron

Opinión
Para el PSOE, el modelo de crecimiento económico durante el gobierno de Aznar, no era defendible bajo ningún concepto. Sin embargo, aquél modelo nos permitió capear con gran éxito el bajón económico internacional que se sufrió del año 2001 al 2003. Los socialistas insistían, una y otra vez, en que había que cambiarlo por otro modelo con una mayor productividad por estar basado el de entonces en el ladrillo y los precios inmobiliarios al alza, el dinero barato prestado del exterior y los fondos europeos.
Pero en marzo de 2004 y una vez en el poder, a ZP y su equipo, al parecer, no les convenía el cambio de modelo al ver el chollo político que suponía presidir una economía con el mejor estado de salud de todos los tiempos: el sector privado sin parar de crecer, las finanzas públicas totalmente saneadas, y el dinero entrando a espuertas en las arcas del Estado debido a la potente actividad económica.
Son ellos los que aluden a que esta crisis es culpa del escabroso boom inmobiliario que tuvo lugar durante el gobierno de Aznar pero, una vez en el poder ¿Por qué no le pusieron fin sin tanto se quejaban de ello? Amigo! A ver quién era el guapo que intentaba frenar el boom, que creaba empleo, día tras día, y riqueza a mansalva.
Ponerle fin al modelo del que tanto se quejaban ZP y los suyos supondría parar la economía española con todas las causas y consecuencias que eso conllevaba. Para ello, habían de renunciar a la gran recaudación fiscal que generaba el ladrillo, y perjudicar, así, los intereses de multitud de empresas e inversores. Y no sólo de aquéllos sino también de numerosas familias que compraban y compraban satisfechos para ver después que sus propiedades inmobiliarias se revalorizaran día tras día.
Con lo cual, el aquél equipo económico ZP-Solbes optó por dejar que todo fluyera de la misma manera, dedicando una parte del superávit fiscal subyacente a que el gasto público creciese más que el conjunto de la economía.
El oro que relucía apenas tornó en espejismo cuando llegaron las malas noticias, una tras otra encadenadas: los tipos de interés comenzaron a subir desde octubre de 2005 de una manera escalofriante, el euribor se situó en niveles nunca conocidos (pasando del 2,2% al 4,7%), lo que supuso un incremento descomunal de las cuotas hipotecarias mensuales por lo que gran parte de los españoles empezaron a encontrarse con la soga al cuello.
En definitiva, en estos últimos años, España crecía por que nos prestaban más y más dinero barato desde el extranjero. Pero este modelo de crecimiento económico no dura toda la vida, puede ser adecuado para unos años, pero se ha abusado de él y ahora estamos pagando sus consecuencias. Una crisis en España era, tarde o temprano, inevitable. Por tanto, señores, ahora nos toca digerir con tanto dolor lo que comenzó de una manera pletórica hace unos cinco años.

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